En Panamá bajo el sofocante sol del Pacífico nada era mas provocador que subir a un bote y navegar y navegar...
Una amiga era la compañera ideal y la charla fue genial pero lo que nunca pudimos imaginar es que la marea muy disimulada tambien sabia remar.
De pronto la charla se convirtió en terror cuando vimo el bote que nos habia alejado de la costa sin contemplación.
Remamos y remamos bajo el cada vez mas intenso sol y el bote necio jamas avanzó. Los minutos pasaban y las fuerzas se agotaban y de pronto solo pasó lo peor. El antes provocador bote de pronto se volteó.
Remar ya era un acto de nunca acabar si no fuera por los salvavidas que motorizados llegarón al fondo del mar no se en que hubiera terminado se supone esta relajada historia bajo el sol.

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